Lobsang Rampa,de fontanero inglés a monje budista.Un escritor introductor del budismo en occidente.

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Animated Tibetan Prayer Wheel

En el Blog,el acercamiento a un hombre que vivió una vida llena de misterio y de controversia.Uno que se evadió de la realidad reinventándose y creando un personaje literario,con el que se identificó hasta fundirse plenamente en él.

Tuesday Lobsang Rampa fue el indiscutible introductor del budismo tibetano ante el gran público de Occidente, un nombre mítico entre los pioneros de la ‘invasión’ espiritual oriental que hoy vivimos. Supuestamente era un Lama tibetano que se hizo famoso mundialmente en 1956 cuando publicó ‘El Tercer Ojo’, un libro de extraordinario impacto que no ha dejado de ser reeditado desde entonces. Pero siempre se dudó de su autenticidad y las dudas fueron aumentando hasta su muerte en 1981. Hoy, la mayoría de los entendidos se inclina por reconocer que en realidad se trataba de un antiguo fontanero inglés,nacido en Plympton el 8 de abril de 1910, llamado Cyril Henry Hoskins que nunca había estado en los Himalayas y cuyo conocimiento del budismo tibetano era más bien escaso.
Cyril Hoskin un buen día cansado y aburrido de su vida y trabajo,decidió evadirse, se rapó el cráneo, se dejó crecer la barba y, vestido de chino bajo el nombre de Kuan Suo, comenzó a adivinar el futuro a cualquier ocioso deseoso de ser estafado. Además,se dedicó a escribir en revistas lo que quisieran publicarle. Así acabó escribiendo su primer libro “El tercer ojo”, que le daría con el tiempo fama y fortuna.Parece ser que, estando el manuscrito en la editorial, casualmente se encontraba de visita en Inglaterra el famoso explorador y atleta olímpico Heinrich Harrer . El mismo que retrata la película  “Siete años en el Tíbet”. Película que se basa en el libro escrito por Harrer, quien pertenecía al equipo olímpico de alpinismo de la Alemania Nazi. Estando en la India en un proyecto de exploración al estallar la Segunda Guerra Mundial, fue retenido por los Británicos en la India, se escapó del campo de concentración huyendo precisamente al Tíbet, donde conoció en profundidad dicha cultura. El editor ingles Rupert Hurt, quien se encontraba entusiasmado con el libro de Rampa, conocía al explorador y le enseñó los manuscritos originales, éste inmediatamente se dió cuenta del fraude pues las nociones que Cyril-Rampa tenía del Lamaísmo estaba más cerca de los conceptos Hinduistas y el orientalismo muy en boga por esa época. Entre sorprendido e indignado Harrer solicitó una entrevista con Cyril-Rampa, la cual se llevaría a cabo en  Tibetano, Cyril-Rampa, naturalmente eludió la entrevista con innumerables excusas. Entre otras meteduras de pata, mencionó que al sufrir el golpe en la cabeza,  “había olvidado hablar en tibetano”. El encuentro jamás se llevó a cabo y el escándalo fue tal que la editora inglesa se negó a publicar el libro por el evidente fraude, sin embargo la editora en los Estados Unidos, obviamente más interesada en el negocio, decidió imprimirla, del éxito del libro hablan los 18 libros que le seguirían y que fueron publicados, a parte de las innumerables reediciones, tanto dentro como fuera del país.Eso no evitó que se le investigara,en el Reino Unido por medio de un detective,descubriendo así su verdadero origen, En 1981 Cyril-Rampa, a la edad de 70 años pasó a otro “plano existencial”,pues falleció, sin embargo su “obra” goza de rebosante salud.En la actualidad ,tanto en España como en otros lugares del mundo, en las librerías,especialmente en las de temática “esotérica”, generalmente se encuentra todavía este tipo de literatura.Y ello es así,pues no son pocos los que aún defienden su memoria, los que mantienen que ‘el doctor Tuesday Lobsang Rampa era un auténtico Lama, nacido a principios de siglo en Tíbet, educado y entrenado en el monasterio-hospital Chakpori de Lhasa y en 1923 transladado a estudiar medicina a la universidad china de Chungking, que conoció a Chiang Kai Shek y que fué torturado por los japoneses como prisionero de guerra en la segunda guerra mundial’.Abrumado por las críticas,pero disfrutando del éxito de ventas,vivió en Irlanda,Uruguay,pasando finalmente a residir en Canadá,en Toronto fundó un Ashram y continuó publicando libros ,murió en Calgary el 25 de enero de 1981. En 1948 cambió su nombre legalmente por el de Carl Kuon Suo,y usó el de Martes (Tuesday) Lobsang Rampa “comercial o artísticamente”.
Entre expertos y aficionados al budismo tibetano y al esoterismo oriental se da por hecho que este lama tibetano ni fue lama ni fue tibetano. El movimiento ‘Escéptico’ hace hincapié en sus ‘indiscutibles’ profesión de fontanero y nacionalidad inglesa,así como las lagunas,incongruencias y absurdos de su Tibet “inventado”. La conocida revista dedicada a fenómenos extraños ‘Fortean Times’ en su num.63 de junio/julio de 1992 publicó un reportaje de Bob Rockard en portada caracterizándolo sin rodeos como un engaño, un ‘hoax’. El reportaje fue abundantemente reproducido en España por una revista del género. Pero curiosamente, ni los editores de ”FT’ ni la mismísima British Library conservan hoy ni un sólo ejemplar de aquel número.
Sus explicaciones ,después de su “exilio” del Reino Unido al Canada,tras las críticas recibidas:

http://www.youtube.com/watch?v=67DtFtudf4Y&feature=related

Se ha prestado a todo tipo de comentarios o explicaciones propias de “freaks”,por lo ridículas:

http://www.youtube.com/watch?v=R193Flae9dw

La fascinación por la tradición cultural tibetana.El “New Age” y demás:

http://www.youtube.com/watch?v=IsLQ0J15Ank&NR=1&feature=fvwp

http://www.youtube.com/watch?v=26At3q4VoXI&feature=related

Algunos extractos de “El Tercer Ojo”:

Allí descansamos dos días. Nos dolía la espalda del peso de nuestra impedimenta y parecía como si nos fuesen a estallar los pulmones por falta de aire. Después de aquel descanso, proseguimos la ascensión cruzando hondonadas y barrancos. Para pasar sobre algunos de éstos teníamos que arrojar ganchos que se clavaban en el hielo y a los que habíamos atado cuerdas con la esperanza de que no se soltaran. El que pasaba a la otra parte del precipicio ayudaba a los demás. A veces no podíamos clavar los ganchos y entonces uno de nosotros se ataba la cuerda a la cintura y oscilaba como un péndulo para pasar al otro lado y tender desde allí la cuerda. Esto lo hacíamos por turno, pues era una tarea muy difícil y peligrosa. Un monje murió. Se había elevado mucho por nuestra parte del precipicio y al dejarse balancear calculó mal el impulso y se estrelló contra el muro de enfrente con terrible fuerza, dejándose pedazos de la cara y del cerebro en las dentadas rocas. Rescatamos el cuerpo tirando de la cuerda, y le hicimos un funeral. No podíamos enterrar el cadáver porque sólo había por allí rocas; de modo que le dejamos expuesto al viento, a la lluvia y a las aves. El monje a quien tocaba el turno estaba muy nervioso y le sustituí yo. Tenía la convicción de que, con las predicciones que se habían hecho sobre mi porvenir, nada podría sucederme y mi fe quedó recompensada. A pesar de la predicción, me balanceé con mucha precaución y alcancé el borde del otro lado con la mayor suavidad posible. El corazón me latía como si fuera a estallar y por fin conseguí mi objetivo. Mis compañeros me siguieron uno por uno. 

En lo alto del precipicio descansamos un poco y nos hicimos té, aunque a semejante altitud no podía calentarnos el té. Algo menos cansados, volvimos a cargarnos con nuestros bultos y proseguimos hacia el corazón de esta terrible región. Pronto llegamos a una capa de hielo —quizás un glaciar— y nuestro avance se hizo aún más penoso. Carecíamos de botas claveteadas, de hachas para el hielo, así como de lo demás que suele constituir el equipo de un montañero; nuestro equipo consistía sólo de unas botas corrientes de fieltro, cuyas suelas estaban atadas con pelo de yak para que agarrasen mejor, y las cuerdas y ganchos imprescindibles.

Allí fue donde por primera vez vi un yeti. Estaba yo inclinado cogiendo hierbas medicinales cuando algo me hizo levantar la cabeza. A unos nueve metros de mí se hallaba el extraño ser del que tanto había oído hablar. Los padres tibetanos suelen asustar a sus niños cuando son traviesos, diciéndoles: «Si no eres bueno, te llevará un yeti.» Por fin, pensé, un yeti iba a llevarme con él. Y, la verdad, no me hacía gracia. Nos quedamos mirándonos fijamente, inmovilizados por el miedo, durante un tiempo que me pareció eterno. Me estaba señalando con una mano mientras emitía un curioso maullido. Me pareció notar que le faltaban los lóbulos frontales y que la frente la tenía aplastada a partir de las mismas cejas, muy pobladas e hirsutas. También la barbilla le retrocedía y tenía los dientes muy anchos y salientes. Sin embargo, la capacidad de su cráneo, con excepción de la frente, resultaba muy parecida a la del hombre moderno. Sus manos eran grandes, y también sus pies. Era patizambo y con los brazos mucho más largos de lo normal. Observé que el yeti andaba con la parte exterior de los pies, como los seres humanos. Los monos y animales semejantes no andan con las palmas de las manos y los pies. 

Seguramente debí de hacer algún movimiento brusco, quizás un brinco, cuando pude reaccionar, porque el yeti chilló de pronto, se volvió y se alejó dando saltos. Me pareció que daba los saltos con una sola pierna. Mi reacción fue también salir corriendo… en la dirección opuesta, claro está. Luego, cuando pude pensar con calma sobre aquel encuentro, llegué a la conclusión de que había batido el récord tibetano de sprint para altitudes superiores a siete mil metros. Luego vimos varios yetis a lo lejos. Se apresuraron a esconderse en cuanto nos divisaron y nosotros, por supuesto, no los perseguimos. El lama Mingyar Dondup nos dijo que estos yetis eran precedentes de la raza humana que habían tomado un camino diferente en la evolución y que sólo podían vivir en los sitios más recónditos. Con gran frecuencia hemos oído historias de yetis que han abandonado estas regiones para hacer incursiones cerca de los sitios habitados. Se habla también de yetis machos que han raptado a mujeres solitarias. Quizá sea éste el procedimiento que siguen para perpetuar su especie. Algunas monjas tibetanas nos lo han confirmado. Concretamente recuerdo que en un monasterio de monjas nos dijeron que una de ellas fue raptada por un yeti una noche en que se había alejado. Sin embargo, no es de mi competencia escribir sobre estas cosas. Sólo puedo decir que he visto yetis y crías de yetis, y también esqueletos de estos seres casi fabulosos.

Algunas personas han puesto en duda lo que he contado sobre los yetis. Incluso se han escrito libros sobre ellos; pero sus autores reconocen que no han visto ni uno. Yo, en cambio, los he visto. Hace años se reían de Marconi cuando aseguró que iba a enviar un mensaje por radio a través del Atlántico. Los sabios occidentales dictaminaron solemnemente que el hombre no podría viajar a más de setenta y cinco kilómetros por hora, ya que pasada esa velocidad morirían por la presión del aire; y cuando se decía que existían unos peces que eran «fósiles vivientes», se consideraba esto una patraña. Ahora los hombres de ciencia los han visto, los han capturado y disecado. Y si el hombre occidental se sale con la suya, nuestros pobres yetis serán también capturados, disecados, conservados en alcohol. Creemos que los yetis se han refugiado en estas zonas montañosas y que en el resto del mundo se ha extinguido su especie. Cuando se ve uno de ellos por primera vez produce una impresión de terror. La segunda vez se siente compasión por estas criaturas de una época antiquísima que están condenados a desaparecer por las exigencias de la vida moderna.

Sus diecinueve libros se pueden descargar ,en Castellano,y en diversos formatos de aquí:

http://www.lobsangrampa.org/espana/investigar.html

http://betocammpos.over-blog.com/article-lobsang-rampa-la-increible-historia-53370846.html
http://www.karenmutton.com/rampa/sheelagh.htm
http://grupoelron.org/quienes/lobsangrampa.htm
http://upasika.com/lobsangrampa.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Lobsang_Rampa
http://hunnapuh.blogcindario.com/2005/07/00222-lobsang-rampa-y-el-tercer-ojo.html
http://www.lobsangrampa.org/francais/index.html
http://www.lobsangrampa.org/espana/index.html
http://www.karenmutton.com/rampa/sheelagh.htm

Enlaces a sites muy críticos con la figura y obra de T. L.R.

El Tercer Ojo en el Museo de Fraudes
Dr. Tuesday Lobsang Rampa
http://mypage.uniserve.ca/~dharris/Rampa/rampa.htm
Extractos de la sabiduría de T. Lobsang Rampa
http://www.galactic-server.com/rampa/#english
Tuesday Lobsang Rampa ¿Sabio tibetano o impostor?
http://www.geocities.com/hgc_/naflat/hgc/esp/lobsangrampa.htm
Tíbet ficticio: El origen y la persistencia del Rampaismo
http://www.serendipity.li/baba/rampa.html
Friendly Feudalism: The Tibet Myth
http://www.swans.com/library/art9/mparen01.html

Dr. Tuesday Lobsang Rampa
http://mypage.uniserve.ca/~dharris/Rampa/rampa.htm
El Tercer Ojo en el Museo de Fraudes
http://www.museumofhoaxes.com/thirdeye.html
Extractos de la sabiduría de T. Lobsang Rampa
http://www.galactic-server.com/rampa/#english
Tuesday Lobsang Rampa ¿Sabio tibetano o impostor?
http://www.geocities.com/hgc_/naflat/hgc/esp/lobsangrampa.htm
Tíbet ficticio: El origen y la persistencia del Rampaismo
http://www.serendipity.li/baba/rampa.html
Lama Yeshe http://www.lamayeshe.com/
Tíbet, nodo oficial http://www.tibet.com/
Historia del Tíbet, en el nodo oficial http://www.tibet.com/DL/
Nodo oficial del Dalaï Lama http://www.dalailama.com/
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