Las uvas de la ira de John Steinbeck.La Gran Depresión y una carretera mítica.

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En el Blog un relato de gran fuerza ,dramatismo y , que a pesar de los años transcurridos,sigue por desgracia de actualidad.Se trata de la novela “Las uvas de la ira” del escritor estadounidense John Steinbeck (Salinas, 1902 – Nueva York, 1968) obtuvo el Pulitzer y el Premio Nobel,varias de sus novelas fueron llevadas al cine con éxito arrollador.Se encuadra su obra en el llamado naturalismo o realismo social americano.
En plena era de pobreza, en 1930, un joven llamado Tom Joad, un buen chico de provincias, de nobles sentimientos, sale de la cárcel tras haber cumplido condena por un delito por cuestiones de honor. A su regreso a casa, ve como aquella tierra en la que creció y se crió, sustento de toda su familia y de gran parte de su Oklahoma natal, está devastada, seca bajo una gran capa de arena y polvo que todo lo cubre. Su casa, su vecindario, un pueblo fantasma lleno de recuerdos. Tom, busca a su familia para obtener explicaciones: la sequía les ha arruinado las cosechas y sumido en la miseria.
Tom y su familia emprenderán entonces un viaje hacía el sueño americano, hacia la fértil california, donde el sol brilla y las penas son menores entre campos de naranjos y otros frutales. Por el camino se encontrarán con otras familias con las mismas ambiciones, los mismos intereses, y la misma desesperación; puesta a prueba de la bajeza moral de cada uno de los miembros, de los cuales, algunos seguirán luchando, otros desertarán, huirán, y otros perecerán en el camino y en el intento.
Una polémica historia sobre emigración en el seno de la gran nación de naciones.Historia que hoy por hoy sigue resultando realmente actual y sobrecogedora. Un relato en el que se mezcla la política pura, de sindicalismo, derechos humanos, de racismo y xenofobia, y cuestiones de honor y sacrificio, tanto personal como familiar.El tema representado en esta novela es actual en lo concerniente a inmigración y su explotación laboral, siendo una novela muy viva a pesar del tiempo transcurrido desde que John Steinbeck la escribiese. El autor, vivió durante dos años una vida de privaciones semejantes a las que describe en la obra, siendo un humilde campesino. Con esta experiencia y con una sincera conciencia social, el escritor reproduce este testimonio en medio de los peores tiempos de EEUU en toda su historia, la Gran Depresión.

Entre las versiones cínematográficas que han surgido de esta obra, la más conocida es la dirigida por John Ford y protagonizada por Henry Fonda.
Novela naturalista, de corte histórico y, en muchos momentos, con resonancias bíblicas. Está organizada en extensas secuencias narrativas y otras de corte más breve y descriptivo […], pequeñas crónicas que van enlazando progresivamente la trama de ficción. Cuenta el drama de una familia que lucha por sobrevivir a la miseria y a la pérdida de su pasado causadas por culpa de las terribles circunstancias económicas de la Gran Depresión norteamericana iniciada tras 1929. Ante la ausencia de perspectivas, amenazada su identidad, perseguidos por la codicia de los grandes propietarios y de los bancos, humillados por otros muchos compatriotas que ven peligrar su despreocupación y tranquilidad ante la llegada de miles de desposeídos, los protagonistas -los Joad- simbolizan los valores de la dignidad familiar y de la solidaridad que el escritor californiano Steinbeck, un hombre siempre comprometido y Premio Nobel de Literatura en 1962, plasmó en buena parte de su producción literaria.

El Tom Joad de Las uvas de la ira (por siempre asociado al rostro atormentado de Henry Fonda en la película de John Ford de 1940) pudo ser cualquiera (o una mezcla de varios) de aquellos miles de inmigrantes de Oklahoma Kansas o Tejas, conocidos como okies, que perdieron sus granjas por la presión combinada de la Gran Depresión, las catastróficas tormentas de polvo que destruyeron las tierras de cultivo y la voracidad de los bancos. Steinbeck los conoció mientras se documentaba para sus reportajes con la ayuda de Tom Collins, director de un campamento de acogida (inspirador claro del Jim Rawley de Las uvas…)en el que se trataba a estos “vagabundos de la cosecha” como a seres humanos. Más allá de sus límites, los okies eran considerados como sucias e ignorantes bestias de carga de las que no se podía prescindir pero a las que se despreciaba y maltrataba impunemente.
California, el paraíso de fruta y miel, la tierra prometida para aquellos desheredados había sido ya el destino de miles de inmigrantes chinos, filipinos y mexicanos a los que se explotó sin piedad y a los se terminó expulsando cuando empezaron a dar muestras de rebelarse o, si no tanto, de querer organizarse para defender sus derechos.
Era fácil mirar para otro lado cuando las víctimas no eran norteamericanos de pura cepa. Pero ser blancos y ciudadanos de Estados Unidos no salvó a los okies, que también tuvieron que soportar salarios de miseria, condiciones infrahumanas de vida, odio y marginación. Eso fue lo que Steinbeck puso por escrito, en reportaje y novela, y lo que Woody Guthrie cantó, después de subirse con su guitarra al techo de un tren rumbo a California.Rodeada de polémica desde su estreno –llegó incluso a estar prohibida en California- narra la odisea vital de la familia Joad, granjeros de Oklahoma que son echados de sus tierras por el progreso y la ambición del hombre y que junto con miles de familias se ven obligados a emigrar hacia el Oeste en busca de una nueva forma de ganarse la vida. Ambientada en la mayor crisis norteamericana de su historia en plena década de los años 30, Steinbeck narra con precisión los sentimientos de una familia amplia americana que se ven despojados de todo lo que tenían y que tienen que renunciar a aquello que dan por sentado en busca de un nuevo comienzo. Pero el viaje es largo, el dinero escasea y los habitantes de los estados que reciben a los inmigrantes no están dispuestos a hacerlo con los brazos abiertos: condiciones denigrantes donde los trabajadores son explotados debido a su gran necesidad, mientras las familias viven en campamentos hacinados –los famosos hooverville, que se extendieron por toda Norteamérica tras el crack del 29-; amenazas e intimidaciones como moneda de cambio, ya que todo inicio de sindicalización o de organización es cortada de raíz con extraña violencia al grito de rojos. Steinbeck alterna los capítulos centrados en la familia Joad –los de mayor extensión- con otros donde expande su visión a la situación general de la sociedad americana en esos momentos en muchas de sus diferentes capas: los aprovechados, los solidarios, los predicadores, los simples o los intelectuales; todos acaban en las páginas de la inmensa novela del escritor, que vivió y conoció esa época.
El autor y su obra:
John Steinbeck (Salinas, 1902 – Nueva York, 1968). Narrador y dramaturgo estadounidense, famoso por sus novelas que lo ubican en la primera línea de la corriente naturalista o del realismo social americano, junto a nombres como E. Caldwell y otros. Obtuvo el premio Nobel en 1962.Las uvas de la ira surgió de los artículos periodísticos que Steinbeck había escrito sobre las nuevas oleadas de trabajadores que llegaban a California, y desató polémicas encendidas en el plano político y en la crítica, ya que fue acusado de socialista y perturbador. El argumento de esta novela narra la migración de familias de Texas y Oklahoma que huían de la sequía y la miseria, en busca de la californiana Tierra Prometida.

Obras

La historia de la famosa carretera 66 y su relación con la Gran Depresión:
La ruta 66, también conocida como U.S. Route 66, Route 66 (Ruta 66), The Main Street of America (la calle principal de América), The Mother Road (La carretera madre) y la Will Rogers Highway (Carretera de Will Rogers),  es una autopista que se empezó a construir en 1926 para unir las aisladas tierras del oeste de Estados Unidos con el Este. No fue hasta 1938 cuando se terminó la ruta 66. Antes de eso atravesar el país de costa a costa era tremendamente complicado. Antes de 1867 y la construcción del ferrocarril era más rápido y sencillo navegar hasta el extremo sur de América del sur y volver.
La ruta 66 iniciaba su trayecto en Chicago (Lago Michigan), atravesaba Illinois, Missouri y Kansas hasta llegar a Oklahoma, donde giraba para atravesar Texas, Nuevo México y Arizona para terminar en California. El destino final se encontraba en las playas de Santa Mónica, en los Ángeles. En total 3.665 kilómetros de longitud.
Antes del siglo 20, la Costa Oeste de los Estados Unidos estaba tremendamente aislada de la Costa Este y del Medio Oeste por grandes barreras de montañas, desiertos y terrenos desolados, lo que implicaba navegar rutas sin señalizaciones, sin mantenimiento alguno, y a veces, hasta simples caminos de tierra.
Unos empresarios naturales de Oklahoma e Illinois pensaron que Estados Unidos necesitaban una autopista intercontinental que conectara ambas costas. Naturalmente, pensaron que era conveniente que esta ruta pasara por los pueblos de los que ellos eran originarios. Después de convencer de la importancia de esta ruta a sus gobernantes, empezó su construcción, que duró 12 años y acabó en 1938.
Ruta 66 empezaba en el Lago Michigan, Chicago, y acababa 4000 km después en las playas de Santa Mónica, Los Ángeles. La gran ventaja de esta carretera era que permitía atravesar el país en cualquier época del año, debido a su trazado.
Los residentes de todas las áreas por donde pasaba la Ruta 66, pronto descubrieron que este incesante flujo de motoristas necesitaría gasolina, comida, lugares donde hospedarse y entretenimientos a lo largo del camino. Así se levantaron miles de estaciones de servicio, restaurantes, cafés, bares, mercados, y atracciones turísticas. La Ruta 66 obtuvo la fama de ser “el motel del conductor”.
Durante los años 30, cuando la gran depresión económica atrapó al país, una sequía cayó sobre las regiones de campo del medio oeste. La Ruta 66 se convirtió en la ruta hacia la tierra prometida, California, donde siempre había sol, cosechas abundantes, y trabajos que se pagaban bien.
Desafortunadamente la ruta madre cayó víctima del progreso. Las súper autopistas y rutas interestatales eran más grandes, más derechas y más rápidas y desde los años 50 en adelante empezaron a reemplazar a la vieja Ruta 66. En Octubre de 1984, la nueva autopista interestatal 40 reemplazó al último tramo restante del la ruta 66, cerca de Williams Arizona. Hoy sólo quedan vestigios de la ruta madre.
Aún así, hay ciertos tramos perfectamente usables, que atraen gran cantidad de curiosos, aventureros y turistas.Se recomienda,para hacer este recorrido con estilo, que alquile un Corvette o una Harley Davidson, y saboreará como nadie el sueño americano.
La novela:
El texto tal vez aquí:
La película:
Tal vez de aquí:
Fragmentos de la novela:
“Al principio las familias levantaban y desmantelaban los mundos con timidez, pero paulatinamente hicieron suya la técnica de construir mundos. Entonces surgieron líderes, se hicieron leyes y aparecieron los códigos. Y conforme los mundos se movían hacia el oeste, eran más completos y estaban mejor equipados, porque los constructores tenían más experiencia… Las familias aprendieron los derechos que debían respetar… Y las familias aprendieron, aunque nadie se los dijo, que hay derechos monstruosos que hay que destruir… Estos derechos eran aplastados porque los pequeños mundos no podían existir ni una noche con semejantes derechos vigentes. Y conforme los mundos avanzaban en dirección al oeste, las normas se convirtieron en leyes, aunque nadie se lo dijo a las familias… Y con las leyes venían los castigos, y sólo había dos: una lucha rápida o el ostracismo; y éste era aún peor. Porque si uno infringía las leyes, su nombre y su rostro iban con él y ya no había sitio para él en ningún mundo, cualquiera que fuese el lugar en el que se crease. En los mundos, la conducta social se volvió rígida y fija… Las familias se movían hacia el oeste y la técnica de levantar mundos mejoró para que la gente se sintiera segura en ellos; y el patrón era tan fijo que una familia que se atuviera a las normas sabía que podía sentirse segura. Se desarrolló en los mundos un gobierno, con líderes respetados por todos… Un hombre sabio se dio cuenta de que la sabiduría era necesaria en todos los campamentos, la estupidez de un tonto era la misma en todos los mundos…. Y una nueva unidad se había formado”…
“La primavera es hermosa en California. Valles en los que las frutas maduras son fragrantes aguas rosas y blancas de un mar poco profundo. Luego los primeros zarcillos de las uvas hinchándose desde las viejas vides nudosas, caen como una cascada y cubren los troncos. Las verdes colinas llenas son redondeadas y suaves como senos. Y a ras de suelo las tierras de verduras y hortalizas dan hileras de millas de longitud con lechugas verde claro y pequeñas coliflores esbeltas, plantas de alcachofa verde-grisáceas, que no parecen de esta tierra… Y constantemente la fruta se hincha y las flores surgen en largos racimos en los viñedos”…
“Hubo un tiempo en que California perteneció a México y su tierra a los mexicanos; y una horda de americanos harapientos lo invadieron. Y su hambre de tierra era tanta que se la apropiaron: robaron la tierra de Sutter, la de Guerrero, se quedaron con las concesiones y las dividieron y rugieron y se pelearon por ellas aquellos hambrientos frenéticos; y protegieron con rifles la tierra que habían robado. Levantaron casas y graneros, araron la tierra y sembraron cosechas. Estos actos significaban posesión y posesión equivalía a propiedad: los mexicanos estaban débiles y hartos. No pudieron resistir, porque no tenían en el mundo ningún deseo tan salvaje como el que los americanos tenían de tierra”…
“Los hombres se acuchillaban, hombres de rostros afilados, delgados y endurecidos por la continua resistencia contra el hambre, de ojos torvos y mandíbulas duras… Y la tierra fértil se extendía alrededor de ellos… Las manos buscaron en los bolsillos y sacaron monedas pequeñas… Nuestra gente es buena; nuestra gente es compasiva. Ruego a Dios que algún día las gentes bondadosas no sean todas pobres…. Y las asociaciones de propietarios supieron que algún día las oraciones se acabarían. Y eso sería el fin”…
“ Y… en las palmas de las personas las uvas de la ira se están llenando y toman peso, listas para la vendimia”…

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