La literatura de cordel y el romance de ciego.Una prensa y “tele” de otra época.

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El ciego de la guitarra

La actualidad periodística es algo moderno, una idea muy reciente. Antes, muchas cosas pasaban y no merecerían ser averiguadas, divulgadas, contadas. La prensa no inventó lo noticiable. Si se puede decir así, los acontecimientos siempre han sucedido, pero no siempre se han difundido. O porque faltaban medios o porque no se los juzgaba relevantes. Es más: los pocos hechos, contados por vía oral en los romances de ciego -por ejemplo-, no eran necesariamente actuales o presentes. Podían remontarse a otro tiempo, acontecimientos del pasado que ciertos relatores salmodiaban con versos cautivadores. Es más: esos hechos podían ser apócrifos, inventados, pero –eso sí– siempre aleccionadores. Dichos sucesos conservaban y divulgaban entre públicos diversos actos violentos, latrocinios, lances terribles, amores desgraciados.

El repertorio variaba pero su estructura era similar. Primero, el narrador convocaba al auditorio, apelaba al público e invocaba al algún patrón para mejor recitar. Se disculpaba por ser hombre de pocas letras para inmediatamente después exagerar los valores de la historia que se disponía a contar, a cantar. Contaba y cantaba, en efecto, acompañándose con algún instrumento musical: representaba, gesticulaba, entonaba con énfasis distintos, con esforzada dramaturgia. Para acabar, el romancista pedía disculpas por su rudeza, por su poco arte, y pasaba el platillo, esperando alguna gratificación. Por lo general, lo que acababa de rememorar era una historia de violencia, de atrocidad, de venganzas, hechos dignos de saberse que servían en todo caso para ilustrar, para edificar, para moralizar.

Los pliegos o literatura de cordel eran unos cuadernillos de pocas hojas. Su extensión variaba según la obra.En su origen fueron un pliego: hoja doblada dos veces para formar ocho páginas.Posteriormente llegaron a tener hasta treinta y dos páginas o más. Eran hojas de bajo precio, sin encuadernar, fácilmente transportables, destinadas al consumo rápido y posterior destrucción. Se trataba de una literatura fugaz, comparable solo al periódico de hoy. Podían adquirirse en las esquinas de las ciudades y en los pequeños pueblos. La presencia de toscos grabados facilitaba la comprensión, por lo que solían ser utilizados como texto de lectura para niños.Existía la figura de un ciego, transmisor oral o recitador, no necesariamente ciego, que hacía de mediador entre la obra y el público. Poco a poco, esta figura fue sustituida por la del simple vendedor callejero o buhonero. Con lentitud, ya a finales del siglo XIX, los pliegos de cordel desaparecieron por diversas causas: la evolución de la sociedad y, sobre todo, la aparición de la prensa barata y popular, que le arrebatará en buena parte su destacado lugar entre el público popular.

Se conoce como literatura de cordel, a un tipo especial de poesía, que originariamente fuera de carácter oral, pero que luego pasó a la escritura, en “pliegos de cordel”, llamados así, porque se exponían para la venta en tendederos de cuerdas. Esta forma es típica de Portugal y España, pero tuvo mayor éxito en Brasil.

La escritura es rimada, y algunos de los poemas vienen acompañados con xilografías. En general se presentan en estrofas de diez y seis versos. Los propios autores (cordelista), recitaban los versos acompañados por guitarra.

Esta modalidad tiene sus inicios en el romancero luso-español, durante la Edad Media y el Renacimiento.

En Portugal, muchas de las obras de cordel fueron presentadas como piezas teatrales. Como las de Gil Vicente.

Es a través de Portugal, que el cordel llega a Brasil en el siglo XIX. Eran expuestos en balcones, en forma horizontal. No hay muchos textos en prosa en la modalidad de cordel.

Esta forma literaria también está presente en España, Sicilia y México.

La temática principal de la literatura de cordel son las escenas cotidianas, hechos históricos, religión, leyendas. Estas composiciones surgían cuando sucedía un hecho de importancia.

En la zona nordeste de Brasil se encuentra la mayor producción de esta poesía, principalmente en Pernambuco, Paraíba y Ceará. Se vendían en ferias y mercados, y eran leídos por los sus autores. También eran exportados hacia otros estados.

Los principales exponentes de este género son: Leandro Gomes Barros (1865-1918), y João Martins de Athayde (1880-1959).

Los textos de los folletos eran simples y coloquiales, por lo que fueron despreciados durante mucho tiempo. Pero presenta ciertos aspectos interesantes: Las xilografías que acompañaban ciertos textos, eran dignas representantes de imaginario popular. Eran divulgadores de las tradiciones populares, del arte cotidiano y de los autores locales, lo que servía mantener la identidad local y el folklore nacional. Estos textos contribuían a motivar los hábitos de lectura en la gente humilde, contribuyendo en la lucha contra el analfabetismo. La temática de cordel, por ser de crítica política y social, adquirió estatus de obra didáctica y educativa.

En Brasil aún está presente este género literario y goza de la protección estatal y del interés de los investigadores. Existen organizaciones encargadas de recuperar y reeditar los principales textos de cordel.

En Chile con el nombre de Lira popular se denominan a los pliegos sueltos impresos que surgieron a finales del siglo XIX y en los que poetas populares publicaron sus poesías en décimas, antigua forma métrica que pasó a América con la Conquista, junto a otras variadas expresiones literarias usadas por el pueblo, como adivinanzas, refranes, cuentos, leyendas y romances.

En cada pliego, el poeta incluía cinco o seis composiciones o décimas, por lo general glosadas por una cuarteta, en las que comentaba -desde su propia perspectiva- los sucesos nacionales y los hechos locales que le afectaban. Se mezclaban, así, sucesos de actualidad, que hacían alusión a lo humano, con hechos o personajes bíblicos, que ponían en escena a lo divino,brindis, payas, contrapuntos, cuecas y tonadas.
Cada pliego pertenecía a un solo poeta y estaba encabezado, por lo general, por toscos grabados populares que ilustraban los temas, realizados también por alguno de ellos. Los poetas vendían sus pliegos anunciándolos a gritos por las calles, mercados y estaciones de ferrocarriles. En Europa se llamaba “literatura de cordel”, por la forma en que sus autores ofrecían sus hojas colgadas en un cordel o lienzo, atadas de un árbol a otro. Los poetas populares publicaron también cuadernillos de pequeño tamaño con décimas y romances, así como cuecas y canciones de moda en la época.




La mejores fuentes documentales de la literatura de cordel y romances:

La literatura de cordel en Brasil:

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