La Rambla del Raval de Barcelona.

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La Rambla del Raval es un nuevo espacio ganado al barrio al derribarse varias manzanas de viviendas, en una última estocada al Barrio Chino y la marginalidad. Hoy en día es un ancho paseo con palmeras, terrazas y un gran gato de Botero al final, que hace las delicias de los niños. Lugar de esparcimiento de los habitantes del barrio, especialmente apreciado por los paquistaníes hasta tal punto que algunos la llaman la “rambla Paquistán”. En los fines de semana hay un interesante mercadillo de artesanos, con una jaima donde tomar té y degustar pastelillos árabes.

El Raval fue el arrabal o barrio extramuros. Ya su nombre parece predestinarlo a la marginalidad, pero es precisamente de ahí de donde el Raval extrae su carácter. En la Edad Media el Raval eran campos, y por eso allí se instalaron monasterios, hospitales, hospicios y universidades, que no tenían espacio dentro de las murallas. La bonita iglesia románica de Sant Pau del Camp, al final de la calle Sant Pau da fé de que aquello estaba en medio del campo. En el siglo XIV se terminó la nueva muralla que incluia al Raval dentro de la ciudad.
El Hospital de Sant Pau y de la Santa Creu, en la calle Hospital, es otra supervivencia medieval, hoy Biblioteca de Cataluña y escuela de arte. Tiene un lindo jardincillo con naranjos que se puede visitar, unas bellísimas escalinatas renacentistas, y ya dando a la calle Carmen el hermoso patio del XVII de la casa de Convalecencia, hoy Instituto de Estudios Catalanes.

Entre el final del siglo XIX y los años 70 del XX, el Raval se convirtió en el denominado “Barrio Chino”, es decir, el barrio de alterne, que en una ciudad portuaria como Barcelona siempre ha sido un barrio muy activo. El Barrio Chino no sólo abarcaba el Raval, también incluía amplias zonas del Gótico -Escudillers, Avinyó, plaza Reial. Ya a principios del siglo XX, cuando Picasso iba de correrias por los burdeles de Barcelona -“Las señoritas de Avinyo” no son otras que las señoritas del burdel de la calle Avinyó- en la zona había un intenso comercio carnal. Hoy todavía, en el Raval más cercano al mar, se adivina lo que el barrio fue. Los más valientes pueden tomar una absenta en el Marsella, en la calle Sant Pau, bar que fue primero elegante café de de señoritos a pricipios de siglo y luego epicentro del la vida disipada. También en la calle Sant Pau hay un tesoro escondido: las hermosas decoraciones modernistas de los salones del Hostal España, obra de Domenech i Muntaner.

Hoy el Raval ha vuelto a cambiar de piel: en los 80 y 90 se transformó en un barrio bohemio y alternativo, hogar de muchos artistas jóvenes que inventaron el nuevo Raval: Un barrio pobre pero moderno, cosmopolita, popular y artesano, sin perder su carácter “fronterizo”. En el barrio viven y llevan negocios familias de Paquistan, Marruecos, Filipinas, India, China, Bangla Desh, Ecuador, República Dominicana…Para el turista es interesante pasear por sus calles y descubrir la gran variedad de propuestas para comer, comprar, cortarse e pelo, ver arte o tomar una copa.

La parte alta del Raval alberga hoy en día universidades, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona instalado en la antigua Casa de la Caritat, el FAD (Fomento de las Artes Decorativas) y el Museo de Arte Contemporaneo de Barcelona(MACBA) obra del arquirecto Richard Meier, en la Plaça dels Angels, que se ha convertido en una gran plaza pública que reune a fanáticos del patinete, madres paquistanís, futuros artistas y niños de los 5 continentes jugando al futbol. También flanqueando la plaza está el antiguo convento del Angels del XVI y hoy sede del FAD, institución local dedicada al diseño.

Fuente:http://www.softguide-barcelona.com/mapas/raval.html

A veces, la Rambla del Raval parece un oasis en medio de la oscuridad y el desorden de algunas calles de este barrio, como si fuera un espacio vacío entre la efervescencia de la vida de los pakistaníes, catalanes yguiris que viven alrededor y que frecuentan el lugar. Otros días, da la sensación de estar completamente consolidada y pertenecer a la ciudad desde que el barrio se industrializó hacia el siglo XVIII. Diez años después de su inauguración, ¿la necesidad de esponjamiento es argumento suficiente para llevar a cabo la destrucción de una zona consolidada de la ciudad? Consciente de que este proyecto ha sentado un precedente en la historia del urbanismo mundial, tanto en su concepción y desarrollo como en la posición cultural que ha tomado el barrio en el contexto de la ciudad, los efectos secundarios de gentrificación y desplazamiento de población autóctona es una cuestión que aún hace falta solucionar. ¿Acierto? Sí, pero con muletas.http://elbloc.net/?p=2052

Los que hace veinte años vivíamos en el Raval, ahora no lo reconocemos. El nuestro era un barrio de calles estrechas, malolientes, entre fachadas altas y siniestras, y tan pardas, que las plantas de los balcones no parecían crecer en macetas, sino surgir de la pared como si brotaran de la tierra. Un barrio con persianas de listones verdes, botellas de butano en el balcón, ventanucos enrejados, ropa tendida tapada con plásticos mugrientos, oscuras bodegas presididas por una cabeza de toro disecada, y un comercio provinciano: en las calles angostas, alpargaterías, talleres de reparación de motos, tiendas de ultramarinos con aspecto de rancios… y en la ronda Sant Antoni, comercios típicos de barrio populoso: escaparates atiborrados de pijamas o zapatos o cacerolas, donde los letreros con el precio poco menos que tapan los objetos expuestos, y tiendas de muebles cuyas exposiciones impolutas, con el tresillo, el reposapiés, el revistero, el teléfono de alabastro y el dálmata de porcelana, tienen un no sé qué de fúnebre, de tumba de Tutankamón al alcance de todos los bolsillos. Hoy en el Raval, como en toda Barcelona, donde hubo espacios cerrados los hay abiertos: la nueva Rambla, plazas, museos… y pronto, al parecer, un hotel de diez plantas, y la Filmoteca, y la UGT, y multicines… y tantas otras cosas que hace veinte años jamás se nos ocurrió imaginar. 

Nunca pensamos, por ejemplo, que por semejante sitio se dignarían pasear los turistas: hoy los hay, armados de una de las ocho o diez guías de Barcelona, en varias lenguas, que pueden encontrarse en los quioscos de la Rambla. Ni que un día veríamos rótulos en inglés, árabe, ruso; que los bares ofrecerían, en lugar o además de calamares y tortilla de patatas, falafel y shawarma; que donde estaba la alpargatería abriría una galería de arte; que veríamos saris por la calle, carnicerías islámicas y en los bancos de la Rambla, alternando con los viejos del barrio, jóvenes pakistaníes… 

El cambio -el del Raval y el de toda Barcelona después del 92- ¿es para bien, es para mal?… Para bien, qué duda cabe: en lugar de una ciudad lúgubre y parda, la tenemos colorida y aireada; en vez de mugre, luz; donde había tétricos bares y bodegas, hay hoy museos de mármol blanco; en vez de abulia y de provincianismo, vitalidad y cosmopolitismo ad… Pero es que nosotros amábamos aquello. Amábamos aquel Raval apacible y pueblerino, con sus secretos, que sólo unos pocos iniciados conocíamos: el hotel España con sus maravillosos mosaicos y frescos modernistas, o una diminuta librería de viajes, en un local caótico metido en una callejuela, llamada Altaïr, que hoy está en la Gran Via y es la más grande de Europa… Por aquel entonces, aunque no se lo crean, Maria Aurèlia Capmany no era una calle: era una gorda simpática con la que coincidíamos en las “manis”. 

Seguramente la melancolía no la provoca el urbanismo; seguramente pasados los cuarenta, y aunque no hubiera cambiado casi nada, es inevitable que nos repitamos en voz baja los versos de Manrique: “¿Qué se ficieron…?” o la frase de Proust: “Los únicos paraísos son los paraísos perdidos”. Por más mugrienta, maloliente y pardusca que fuese aquella Barcelona, era la nuestra.Artículo publicado en “La Vanguardia” el 02/12/2002 por Laura Freixas:”La rambla del Raval,Quién te ha visto y quién te ve”

http://youtu.be/naACtH2wUIs
















































http://es.wikipedia.org/wiki/El_Raval

http://www.xtec.es/~jducros/052.html

http://www.softguide-barcelona.com/mapas/raval.html

http://elbloc.net/?p=2052

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Rambla/Raval/elpepiespcat/20090717elpcat_9/Tes

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