El reino de Shangri-La.La utopía de la eterna juventud y felicidad.Un mito budista recreado por James Hilton y Frank Capra..

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En el Blog,una mirada a un relato que ha hecho soñar a varias generaciones.Es tema de una  novela pero ,se convirtió en película,se ha reivindicado de muchas maneras,ha tenido muchas interpretaciones y sirve de nombre a multitud de lugares,fincas y hoteles. Parece que China también se lo ha apropiado…
Shangri-La es un lugar ficticio descrito en la novela de 1933 “Horizontes Perdidos” escrita por el británico James Hilton (1900-1954) . En el libro, “Shangri-La” es un valle místico y armónico, suavemente guiado desde una lamasería, encerrado en el extremo occidental de las montañas de Kunlun. Shangri-La se ha convertido en sinónimo de cualquier paraíso terrenal, pero sobre todo una utopía mítica del Himalaya – una tierra de felicidad permanente, aislada del mundo exterior. En la novela “Horizontes Perdidos”, las personas que viven en Shangri-La son casi inmortales, que viven años más allá del período de vida normal y sólo muy lentamente, el envejecimiento en su apariencia. La palabra evoca también la imagen de exotismo de Oriente. En las antiguas escrituras tibetanas, la existencia de siete lugares se menciona como Nghe-Beyul Khimpalung. Uno de esos lugares se menciona que se encuentra en algún lugar de la región de Makalu-Barun.



Su novela inspiró a la sociedad de su tiempo y dio origen al mito: soñadores, aventureros y exploradores intentaron hallar ese paraíso perdido. La onda orientalista de Occidente se ha inspirado en él y el nombre “Shangri-La” bautiza no sólo a agrupaciones musicales o teosóficas sino numerosos lugares de descanso en Asia y aún en América. (De hecho, Shangri-La fue el primer nombre de la sede de descanso presidencial estadounidense en Camp David, ubicada entre colinas. Se lo puso su primer ilustre hospedado, el presidente Franklin Delano Roosevelt.)
Cuenta un viejo mito, muy bien llevado al cine por Frank Capra en su pelicula Horizontes perdidos, a su vez basada en la novela de James Hilton, quien se inspiró en las publicaciones del botánico Joseph F. Rock sobre el reino lamaísta de Muli y las costumbres de los Naxi de Lijiang, a cerca del paraiso de Sangrila.
Dice este viejo mito que existe, en un lugar indeterminado del Himalaya, un valle donde la gente vive en paz y armonía, felices y en eterna juventud. Un paraiso de abundancia y paz. En la pelicula de Frank Capra, por un accidente aereo llegan hasta alli cuatro occidentales que gozan de las tierras y los encantos del paraiso hasta que deciden abandonarlo, entonces recuperan la velocidad del tiempo exterior y, antes de perder de vista las montañas, envejecen y mueren.
El mito de Shangri-Lá viene de tiempo, porque nos podriamos extender hacia atras y hablar de mitos mas antiguos, como Shambhala, la fuente de la sabiduría eterna de los antiguos budistas, o la Kalapa hindú, donde se alojan los inmortales en el Himalaya.
El de Buthan.Se parece… 

La versión musical de 1973: 

http://www.youtube.com/watch?v=sew4NUQ-VkI&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=YllDN1U0l_s&feature=related
La canción principal interpretada por Burt Bacharach :

la BSO :http://www.4shared.com/get/jpNLksNH/Lost_Horizon_-_Soundtrack_-_Bu.html
Y el 2010 será un videojuego de acción:

EL SHANGRI-LA DE JAMES HILTON 

Como esos espejismos que en el desierto siempre están unos pasos delante pero el viajero sediento nunca alcanza, Shangri-La es un mundo escondido al cual parece imposible acceder. La antigua creencia budista dice así: Para llegar, no es preciso contar con un mapa o guías avezados, sólo es necesario estar preparado íntimamente. Entonces, lo inefable aparecerá ante la vista en todo su esplendor. ¿Es Shangri-La el paraiso perdido donde habitan hombres perfectos, la Kalapa de los hindúes? ¿Es el valle oculto de Kun Lun donde, según los chinos, viven seres inmortales? ¿Es la Tierra de las Aguas Blancas, la Bielovodye rusa, aquella de los santos ermitaños de gran sabiduría? ¿O es Chang Shambhala, el lugar sagrado de los budistas donde se encuentra la fuente de la eterna sabiduría? Es todos y no es ninguno. Como los espejismos, está y no está. Sólo espera al peregrino de corazón límpido y espíritu abierto para ofrendarle sus misterios.
En su novela Horizontes Perdidos, el escritor inglés James Hilton construyó un mundo ideal, al que llamó Shangri-La (un nombre de su invención convertido al poco tiempo en sinónimo de lugar edónico). Estaba poblado por un grupo de elegidos provenientes de distintas partes del mundo y eran gobernados por un Dalai Lama muy especial: el misionero católico Francois Perrault, de la orden de los Capuchinos, que había arribado al Tíbet en 1734 y seguía vivo hacia 1930, fecha en que transcurre la mayor parte de la novela. Hugh Conway, joven cónsul inglés en la India, llega con otros tres británicos hasta este oculto valle tibetano después de un accidentado viaje en avión.
Cuando Conway vio Shangri-La, se enfrentó con una extraña y casi irreal aparición: un grupo de coloridos pabellones se agrupaban en la ladera de la montaña. Era soberbio y exquisito. Una contenida emoción llevaba la mirada desde los leves techos azules hasta la tremenda mole gris de la roca. Más allá, lo rodeaban los picos y pendientes nevados del Karakal.
En el antiguo monasterio budista, Conway y sus compañeros de viaje encuentran un lugar donde la reducida comunidad de lamas intenta conservar los tesoros de la civilización, amenazados por la violencia de una época en que el hombre, al regocijarse con la técnica del homicidio derramará una rabia tan ardiente sobre el mundo que toda cosa preciosa estará en peligro. El mundo que acababa de salir de la Primera Guerra Mundial y advertía la cercanía de nuevas tragedias que se trasluce en las páginas de Horizontes Perdidos, donde el idílico universo tibetano que construye Hilton no es una promesa de futuro, un rescate del pasado ideal, del paraíso perdido por la civilizaciín de la máquina.
Cuando Hilton ubica a su mítica Shangri-La en el Tíbet, los lectores occidentales de su novela fueron fascinados por ese mundo misterioso que desde antiguo había atrapado el interés de misiones y expedicionarios. Desde los principios del siglo XVI, los jesuitas intentaron llegar a esas altas mesetas cercanas del Himalaya donde se creía existía una antigua comunidad de primitivos cristianos.
Cuando finalmente el padre Antonio de Andrade logra atravesar mil obstáculos y acceder al prohibido reino de Guge, se encontró con los lamas, monjes budistas de muy extrañas y crueles costumbres: entre ellas, el asesinato deliberado de numerosos campesinos elegidos al azar, ceremonia que se cumplía una vez por año y mediante la cual los muertos alcanzaban la eterna felicidad. Asimismo, sorprendió a los misioneros europeos el hábito de los lamas de adornar sus vestidos con huesos humanos. A lo largo de los siglos siguientes, los jesuitas enviaron numerosas misiones al Tíbet para ser finalmente reemplazados, según orden papal, por la orden de los Capuchinos.
A principios del siglo XX, la escritora francesa Alexandra David-Nöel, gran conocedora de la religión budista, recorrió caminos escarpados y enfrentó lluvia, barro, nieve, granizo y la hostilidad de tibetanos, chinos e ingleses hasta llegar a las lamaserías. Libros suyos como Magia y misterio en el Tíbet contribuyeron a alimentar en Occidente la imagen legendaria de un país inaccesible y misterioso. A través de sus obras se difundió la capacidad de los monjes tibetanos para entrar en profundos trances, levitar y dominar las sensaciones corporales, como también la creencia de que podían predecir el porvenir, virtudes que Hilton atribuye a los lamas de Shangri-La.
En uno de sus relatos, David-Nöel describe cómo un lama se eleva en el aire en forma que parecía sobrenatural: Pude ver su rostro impasible, perfectamente tranquilo, con los ojos abiertos y la mirada fija en algún lugar muy elevado. El hombre no corría, parecía elevarse del suelo y avanzaba a saltos. Sus pasos tenían la regularidad de un péndulo. 

http://www.divxonline.info/pelicula/6564/Horizontes-perdidos-1937/http:

Hay un “remake ” de la película de Capra,de 1973 ,dirigido por Charles Jarrot.
Huyendo en avión de una revolución en un país asiático, un grupo de ingleses y americanos se estrellan en las inexploradas montañas del Himalaya, donde unos monjes tibetanos los rescatan y los llevan a la utópica Shangri-La, una sociedad perfecta.Buen remake del clásico homónimo dirigido por Frank Capra. Esta nueva versión es a colores y, a diferencia del film de 1937, traslada la acción de la China de 1935 (cuando la inminente II Guerra Mundial aleteaba en el ambiente) a la imaginaria Baskula (en el sudeste asiático) de principios de los setentas (en plena Guerra Fría, con un apocalíptico holocausto atómico amenazando a la civilización).

A su estreno se criticó que se optara por convertir la cinta de Frank Capra en una película musical. Sin embargo, este film posee un encanto difícil de superar. En cierto modo, resulta algo injusto tratar de compararlo con su original, pues ambas cintas funcionan respecto a la mentalidad y época en que fueron estrenadas.
Respecto a esto último caben destacar,para sus entusiastas partidarios, las inolvidables canciones en las que, al igual que en el vestuario, se nota una clara influencia del movimiento hippie americano.De todas formas,no gustó la película a todos.Woody Allen dijo: “Si volviera a nacer, haría exactamente todo lo mismo que he hecho hasta hoy… excepto ver el musical Horizontes Perdidos“.Para sus detractores, basta con escuchar su banda sonora, incalificable. Un canto a la cursilería más rancia y desfasada, ya no solo inadecuada para un año como 1973, sino probablemente para cualquier época. Los temas pop, festivos y “alegres”, traspasan con creces los límites del puro ridículo.  Por otra parte destaca el mensaje de esperanza de un posible mundo ideal, en un tiempo en que el planeta se hallaba dividido en dos bloques enemigos listos para destruir todo en una nueva Gran Guerra… que también podría ser la última.
Como dice uno de los personajes, refiriéndose a la existencia de Shangri-La: «Sí, lo creo. Y lo creo… porque deseo creerlo». Un mensaje tan válido hoy como en 1973.

http://il.youtube.com/watch?v=k_iBZiJOmpA

Fuentes:

http://www.unmundodecine.com/2009/10/horizontes-perdidos-pelicula-1937.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Horizontes_perdidos

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